Vivir es fácil con los ojos cerrados | Deltatext

Aunque ya hemos podido comprobar que el número de reconocimientos o premios no siempre es proporcional a la calidad de un producto (ni libro, ni película, ni disco…), esta vez creemos que los Goya que recibió “Vivir es fácil con los ojos cerrados” están bien otorgados. Lejos de nuestra intención hacernos pasar por críticos de cine, solo somos espectadores dando su humilde opinión: esta película nos ha gustado, nos ha dado buen rollo (perdónenos, pero en algunos casos la jerga es lo mejor para expresar un concepto) y además nos ha hecho reflexionar sobre la música y los idiomas.

Película VIVIR_Cartel

Antonio, el profesor (interpretado por Javier Cámara) que usa las canciones de The Beatles para enseñar inglés en la España de 1966 nos ha parecido un ejemplo de buen maestro. De espíritu y convicciones bastante más tolerantes y liberales con respecto a la sociedad en que vive, intenta acercar a los alumnos al idioma anglosajón leyendo y traduciendo en clase canciones como Help, reflexionando a la vez sobre el significado de esa letra. En nuestro recorrido formativo nos gustaría habernos topado con un profesor como él, porque seguro que las clases, aparte de más entretenidas, habrían resultado más efectivas.

Otra cosa en que hemos pensado después de ver la película, es que la música es capaz de emocionarnos incluso si no entendemos exactamente qué nos está intentando comunicar, cosa que suele pasar si no conocemos el idioma de la letra. Pero comprender las palabras es importante, porque suelen encerrar de forma más o menos evidente consideraciones sobre diferentes aspectos de la vida. Como dice Antonio en cierto momento de la historia, las canciones a menudo hacen que nos sintamos menos solos, ya que nos demuestran que alguien más en algún momento ha probado nuestras mismas emociones.

Y para terminar, algo relacionado con los idiomas que nos ha llamado la atención: el profesor, que es de Tomelloso, viaja a Almería esperando poder encontrar a su ídolo John Lennon, que está rodando allí una película. Antonio habla un inglés fluido con buen acento y no tiene ningún problema para comunicarse con los extranjeros que encuentra en el rodaje; por otra parte, le cuesta entender a los almerienses, los cuales a su vez se extrañan, dado que consideran no tener un acento cerrado, característica que en cambio atribuyen a sus vecinos granadinos y malagueños.

Esperamos que, si han visto la película, compartan por lo menos parte de nuestra reflexión; si no la han visto todavía, no les decimos más y les animamos a que no se la pierdan, mejor si acompañada de un buen cubo de palomitas.

Fuente: filmaffinity.com

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