Blog | Deltatext

Los idiomas y la orografía

No solemos pensar mucho en los sonidos y patrones que componen el idioma que hablamos todos los días; pero la voz humana es capaz de producir una enorme variedad de ruidos, y ningún lenguaje los incluye a todos.

orografia

Alrededor del 20 por ciento de las lenguas del mundo, por ejemplo, hace uso de un tipo de sonido llamado en inglés consonante ejective (ver en Wikipedia “Ejective_consonant”), que para ser pronunciada necesita una intensa y repentina emisión de aire. La mayoría de los idiomas europeos no incluye este ruido.

Los lingüistas durante mucho tiempo han considerado que la incorporación de sonidos diferentes en los idiomas había sido un proceso totalmente aleatorio, que el hecho de que por ejemplo el inglés no incluya ejectives era un accidente de la historia, el resultado de los sonidos arbitrariamente incorporados en el lenguaje. Sin embargo, recientemente Caleb Everett, un lingüista de la Universidad de Miami, ha hecho un descubrimiento sorprendente que sugiere que la variedad de sonidos en los idiomas humanos no es simplemente resultado del azar.

Al analizar cientos de idiomas diferentes de todo el mundo, Everett pudo comprobar que los que originariamente se desarrollaron en las zonas de más altitud son significativamente más propensos a incluir consonantes ejectives. Sugirió una explicación que, al menos intuitivamente, tiene bastante sentido: la presión más baja del aire presente en las áreas más altas permite que los hablantes emitan estos sonidos ejectives con mucho menos esfuerzo que en otras zonas.

El hallazgo, si se confirmara después de analizar todos los idiomas, constituiría el primer caso en que se atribuye a la geografía una influencia en los patrones de sonido presentes en el lenguaje oral y podría llevar a los lingüistas a buscar otras tendencias basadas en características geográficas. Por ejemplo, podría haber sonidos más fáciles de producir en las áreas más bajas, o tal vez el aire seco podría hacer que ciertos sonidos salgan fuera de la lengua más fácilmente.

Si quieren leer el artículo completo: blogs.smithsonianmag.com/science

Fuente: blogs.smithsonianmag.com/science


Los extranjerismos ante la justicia

Hace unos días apareció en elperiodico.com una noticia curiosa:

«Hoji Takahashi, jubilado japonés de 71 años, ha reclamado una indemnización a la televisión pública nipona NHK por provocarle “angustia emocional” ante el uso excesivo de palabras extranjeras en sus programas, lo que le impide entender contenidos.

 

extranjerismos
El jubilado es el líder de un grupo llamado Nihongo wo Taisetsunisuru Kai (Asociación sobre la Importancia del Uso del Japonés). En el requerimiento presentado, Takahashi considera que la cadena NHK usa frecuentemente vocablos no japoneses en sus programas, lo que provoca que los espectadores de más edad, que no estudiaron otros idiomas en el colegio, sean incapaces de comprender su significado. “Intenté contactar con la NHK por este motivo, pero no hubo respuesta, así que decidí llevar esto a los tribunales. Quiero que la cadena tenga en cuenta que existen televidentes mayores como yo a la hora de preparar sus programas”, ha explicado Takahashi. El hombre admite que este fenómeno no es solo exclusivo de esta cadena, pero que dada la amplia cobertura y carácter público de la NHK, ha querido lanzarle “una advertencia” sobre el aumento del “menosprecio” hacia los telespectadores nipones.»

Si nos quedamos en el titular de la noticia, el Sr. Takahashi podría parecer un jubilado aburrido en busca de fama o un exaltado purista de la lengua; pero si analizamos sus comentarios con más detenimiento, no podemos no estar de acuerdo con la idea de fondo. El lenguaje debería ser un instrumento que aclara y une; si de repente se convierte en un elemento discriminatorio significa que se está haciendo algo mal. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones: bienvenidos sean los extranjerismos si nuestro idioma no posee las palabras necesarias para describir determinadas cosas, pero en general deberíamos anteponer la búsqueda de la uniformidad de nuestra lengua a ciertas “modas lingüísticas”.

Fuente: elperiodico.com


El español en Twitter

Dado que el español es ya el segundo idioma más utilizado en Twitter, la red social de los 140 caracteres (por detrás del inglés y por delante de portugués y japonés), es necesario ponerse al día con la terminología que se refiere a esta herramienta.

twitter

Nos ayuda la Fundéu:

Twitter, como nombre propio de la red social, debe escribirse así, con mayúscula inicial, w y doble t, ya que es una marca registrada.

Tuitero/a, tuitear, tuiteo y retuiteo son las formas recomendadas en español para las actividades relacionadas con esta red social. En inglés, el verbo que se emplea para la acción de escribir un texto en Twitter es to tweet, y para reenviar lo que ha publicado otra persona, to retweet; ambas formas pueden adaptarse al español como tuitear y retuitear. Para el mensaje enviado o reenviado (en inglés tweet y retweet), son adecuados los términos tuiteo y retuiteo,

Etiqueta: el término inglés hashtag puede sustituirse por su equivalente en español etiqueta. Un hashtag es una palabra, frase o grupo de caracteres alfanuméricos, empleados en Twitter, mediante la cual se agrupan varios mensajes sobre un mismo tema; se identifica fácilmente, ya que está compuesto por el símbolo # (hash) y un nombre o etiqueta(tag), por ejemplo: #escribireninternet. Si se opta por el anglicismo, hashtag debe escribirse en cursiva.

Trending topic: en los medios de comunicación se emplea cada vez con más frecuencia esta expresión para referirse a las tendencias o a los temas del momento: «Operación Triunfo se cuela en los trending topic mundiales». Sin embargo, tratándose de una expresión inglesa propia de la red social Twitter, debe escribirse en cursiva o entrecomillada, aunque es preferible utilizar en su lugar alternativas españolas como temas del momento, tendencias, temas destacados o temas de moda.

Fuente: fundeu.es


El traductor como director de orquesta

En los últimos días hemos leído un par de reflexiones interesantes sobre el oficio de traductor; lo que más nos ha llamado la atención es que, en ambas, la actividad del traductor se compara a la del director de orquesta.

El traductor como director de orquesta

La primera reflexión es de Miguel Sáez, traductor, militar y jurista español que el domingo pasado ingresó en la Real Academia Española. En su discurso, «Servidumbre y grandeza de la traducción», habló de un aspecto que siempre ha tenido la traducción «como actividad un poco olvidada, secundaria, servil, pero que al mismo tiempo puede ser muy creadora y muy importante». Reconoció que el dicho italiano de “Traduttore, traditore” «pone de los nervios a la mayoría de los traductores» y añadió que «muchos traductores pueden ser traidores, pero, como decía Borges cuando hablaba de la traición creadora, se puede traicionar el original y, sin embargo, traducir algo que literariamente sea muy válido». «Si no hubiera traducción no habría literatura universal, porque la mayoría de la gente es incapaz de leer en árabe, en ruso o en otros idiomas difíciles». Traducir es «como tener una partitura delante».

La otra reflexión es de Andrea Bocconi, escritor y psicoterapeuta italiano, que el sábado escribió en Il fatto quotidiano: «Luego están los traductores, “profesionales autónomos” que prestan sus servicios en las editoriales que compran libros de autores extranjeros: muchas veces se trata de excelentes escritores. En algunos casos su nombre ni aparece, pero su papel es fundamental: tienen que entrar en la piel de un autor, luchar contra las barreras lingüísticas y las peculiaridades de un idioma, reproducir fielmente no solo el contenido, sino también el ritmo, las aceleraciones y las curvas de un idioma… en una sola palabra, el estilo. Y el estilo, dice Flaubert, lo es todo. Esto es mucho más difícil que conocer un idioma, es un trabajo parecido al del director de orquesta. El traductor se mantiene escondido detrás de un seto de palabras de otro, y rara vez se asoma, con una diminuta banderita sobre la que está escrito n.d.t., nota del traductor, casi siempre para explicar su trabajo, justificar la imposibilidad de traducir algún giro, un oscuro refrán croata, un concepto que en su cultura no existe. Hace falta una mezcla de dedicación, meticulosidad, acrobatismo y una cultura muy grande».

Fuentes: ilfattoquotidiano.it, elconfidencial.com


El solsticio de verano

Hoy nos tienen que permitir salir de nuestro hábitat natural, el espacio en el que estamos acompañados por nuestro fiel compañero, el ordenador, para que salgamos al sol. Y nos apetece hablar del verano, aunque puede que no tenga nada que ver con idiomas y traducciones. Es que también el traductor, típico “animal de despacho”, de vez en cuando necesita disfrutar del buen tiempo. Y qué día mejor que hoy, comienzo del verano 2013… ¿o no?

El solsticio de verano

La portada de Wikipedia en inglés (sección «On this day…») dice: «June 21: Midsummer festivities (Northern Hemisphere); Winter solstice festivals (Southern Hemisphere)». ¡Resulta que ya estamos a mitad de verano! El National Geographic nos ha tranquilizado un poco, aunque nos hemos dado cuenta de que de todas formas hemos perdido por un día el principio del verano.

El verano empezó oficialmente ayer, con el solsticio de verano, haciendo que el 20 de Junio fuera el día más largo del año, al menos en el hemisferio norte. El solsticio de verano de este año se ha producido un día antes que los pasados 3 años, debido a que 2012 fue un año bisiesto. En general, la fecha exacta cambia de año a año, pero se suele mantener alrededor del 20 o 21 de Junio. Considerando las características del solsticio de verano, fecha a partir de la cual los días empiezan a hacerse más cortos, se puede entender que en sentido astronómico se considere que hemos alcanzado la mitad del verano (de ahí las celebraciones del midsummer). Pero si tenemos en cuenta la radiación solar, que seguirá siendo intensa hasta por lo menos mediados de agosto, resulta clara la razón por la que consideramos que ahora empieza el verano meteorológico.

El solsticio de verano ha sido reconocido y celebrado por muchas culturas a lo largo y ancho del mundo. Los antiguos Egipcios, por ejemplo, construyeron las Grandes Pirámides de forma que el sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano. Para muchas de las culturas antiguas, esta fecha no era solo una excusa para festejar o rezar, se trataba de algo esencial para su existencia. Asociado con la agricultura, era un recordatorio de que las cosechas habían llegado a su punto álgido. En cambio, a día de hoy, para muchas culturas modernas los solsticios y equinoccios ya no atraen la misma atención que antes. «Los únicos que realmente prestan atención a lo que está pasando fuera de forma regular son los agricultores, ya que es importante para sus cultivos y cosechas», ha comentado una astrónoma cultural.

Por supuesto no queremos contradecir a una astrónoma metiéndonos en campos que no dominamos, pero en este caso específico creemos que, aunque sea por razones más triviales, como desempolvar las sandalias para salir a una terraza, no solo los agricultores se han fijado en el comienzo de la nueva temporada.

¡Qué disfruten del verano!

Fuentes: nationalgeographic.es/noticias/medio-ambiente/solsticio-verano


La Real Academia Española

La Real Academia Española se fundó en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena. Felipe V aprobó su constitución el 3 de octubre de 1714 y la colocó bajo su «amparo y Real Protección». La Academia se puso en marcha por una necesidad, por el temor a que la lengua de Cervantes, de Lope y de Quevedo entrara en la senda del descuido y la dejadez. Su propósito desde el principio fue el de «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza».

La real academia espanola

Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol en el fuego con la leyenda Limpia, fija y da esplendor, obediente al propósito enunciado de combatir cuanto alterara la elegancia y pureza del idioma, y de fijarlo en el estado de plenitud alcanzado en el siglo XVI. La institución ha ido adaptando sus funciones a los tiempos que le ha tocado vivir. Actualmente, y según lo establecido por el artículo primero de sus Estatutos, la Academia «tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico». El director de la RAE, José Manuel Blecua, en una de las numerosas entrevistas que está concediendo este año en ocasión del 300 aniversario de la Academia, ha comentado: «El propósito no ha cambiado sustancialmente desde la fundación: preservar la unidad de la lengua y ofrecer un servicio público, a través de nuestras obras y actividades, a los ciudadanos, a los hispanohablantes de todo el mundo, que ya superan los 450 millones».

A principio de este mes se publicó en el periódico ABC un artículo de Ángel González cuyo principio nos ha parecido una reflexión acertada sobre las palabras, base de la existencia y actividad de la Real Academia Española: «Las palabras. Unas nos emocionan y otras nos disgustan o nos alegran. Hay palabras para cada ocasión: evocadoras, tristes, insulsas, malsonantes, desusadas o puestas de moda. Ninguna sobra. Su larga o corta vida, su buena o mala reputación, dependen del uso, que es caprichoso con frecuencia, y contra el que poco, casi nada, podemos hacer. A veces, se recrimina a la Academia por no imponer determinadas normas o por no desterrar algunas acepciones desafortunadas, como si el significado de una voz dependiera exclusivamente de su inclusión o de su salida de los diccionarios. Las lenguas hay que cuidarlas, protegerlas y respetarlas porque hasta la más pequeña de ellas constituye un valioso patrimonio cultural. Son así: maravillosas herramientas para la comunicación que nacen, crecen y mueren; que evolucionan con la misma naturalidad que los seres vivos».

Fuentes: rae.es, abc.es/cultura, laprensa.hn


La interpretación consecutiva

Se puede afirmar que el origen de la interpretación está estrechamente ligado al desarrollo del comercio y la difusión de las diferentes culturas. En España, el uso del término intérprete está documentado al menos desde el siglo XVI. Como personaje histórico, destaca La Malinche, noble mexicana que medió entre los nativos y los conquistadores españoles de México.

Hay muchos métodos de interpretación: en la interpretación consecutiva el intérprete empieza a hablar después de que el orador de la lengua de partida haya terminado su discurso. El discurso se divide en partes, y el intérprete de IC se sienta o se queda de pie cerca del orador en la lengua de partida para escucharle y tomar notas acerca de lo que dice. Cuando el orador hace una pausa o termina de hablar, el intérprete transmite el mensaje completo en la lengua de llegada.

interpretacion

El Manual de interpretación consecutiva y simultánea de María Gracia Torres Díaz presenta de forma muy clara y completa las diferentes fases relativas a un encargo de interpretación consecutiva; os proponemos algunas partes que hemos resumido.

En los días previos a la interpretación, el intérprete tiene que documentarse, de ahí la importancia de recibir una serie de informaciones al aceptar el encargo: datos sobre los temas a interpretar y su relativa terminología, sobre el orador y también acerca del tipo de auditorio al que se dirigirá. Llegado el día de la interpretación, la atención es un factor fundamental para el intérprete, ya que este no puede en ningún momento desconectarse y dejar de escuchar el mensaje. La memoria es otro elemento esencial: es una memoria no verbal que no recuerda palabras, sino sentido. La comprensión del intérprete está supeditada a sus conocimientos sobre el tema, a la atención prestada y a las estrategias elegidas. Gracias a su memoria a corto plazo, el intérprete puede recordar lo dicho por el orador. Esta memoria es fugaz y solo mantiene la información momentáneamente. En cambio la memoria a largo plazo se utiliza para crear asociaciones de ideas con los conocimientos que almacenó durante su etapa de documentación y para activar todos los conocimientos sobre la lengua. Las notas son necesarias para reactivar el recuerdo y facilitar la concentración. A la hora de emitir el mensaje al público, el intérprete se convierte en mensajero, pues las ideas que transmite no le pertenecen, y en orador. Tiene que ser por lo tanto un buen orador y no puede ceñirse a sus patrones propios de hablar en público, sino que deberá adaptarse a los del orador original.

Fuente: María Gracia Torres Díaz, Manual de interpretación consecutiva y simultánea


La invasión de los anglicismos

Un artículo de Joaquín Rábago que salió el pasado 6 de junio en La Opinión de Tenerife nos vuelve a hacer reflexionar sobre el tema de los extranjerismos, sobre todo los que vienen del inglés de Estados Unidos. Les proponemos una parte del texto:

extranjerismos

«Ya lo dijo en una famosa frase Antonio de Nebrija en la dedicatoria a la reina Isabel I de su Gramática Castellana, publicada por cierto el año del Descubrimiento: “Siempre fue la lengua la compañera del imperio”. Hoy el imperio ya no lo es por la fuerza de las armas sino por la economía, la publicidad, el comercio, la capacidad de innovación tecnológica y, en general, la difusión de la cultura de masas. Y el imperio se expresa en el inglés de los Estados Unidos de América. Hay una invasión de anglicismos. […] De un tiempo a esta parte, debido sobre todo a la velocidad del progreso científico y tecnológico, al ritmo a que se producen inventos y descubrimientos, y al hecho de que el inglés parece haberse convertido en el latín macarrónico de nuestra época –un inglés meramente instrumental y casi esquelético, sin alma– la invasión de palabras o expresiones sencillamente tomadas de ese idioma sin buscarles equivalentes o adaptarlas al nuestro está llegando a extremos casi nauseabundos. […]Mucho tiene que ver todo esto con la publicidad y con los medios de comunicación, la pereza o simple ignorancia de algunos de los que trabajan en ellos, que utilizan palabras tomadas directamente del inglés sin preocuparse de buscar o, si no los hay, inventar incluso equivalentes. Otras veces se trata de simple afectación o esnobismo en un país donde el conocimiento de otros idiomas ha sido hasta hace poco una rareza y muchos se contentan con un nivel rudimentario de inglés. Y están también las malas traducciones de textos literarios o científicos y los espantosos doblajes de algunas películas. Algunos de quienes se dedican a esos menesteres demuestran a veces una doble ignorancia: de la lengua de la que traducen y, lo que es aún más grave, de la propia.»

Inevitablemente nos hemos dado por aludidos, pero lejos de ofendernos y desmentir la afirmación relativa a la responsabilidad de los traductores, nos duele tener que admitir que en muchas ocasiones las traducciones han sido culpables de un abuso injustificado y de la consecuente difusión de los anglicismos. En la base que cimenta nuestra opinión hay una verdadera pasión por los idiomas y la creencia de que el idioma que hablamos tiene el poder de “dar forma” a nuestras mentes; por eso celebramos la riqueza y diversidad lingüística y del pensamiento y nos preocupa que la uniformización de las lenguas conlleve un empobrecimiento de nuestro idioma y por consecuente de nuestras ideas y culturas. El abuso de anglicismos, o de cualquier otro extranjerismo, en las traducciones nos parece por lo tanto imperdonable, sea por falta de competencia, sea por apuntarse a una moda que esperamos sea pasajera.

Fuentes: http://www.laopinion.es/opinion/2013/06/03/ingles-invade/479204.html


El Inferno de Dan Brown

El 16 de mayo salió a la venta en España el último libro de Dan Brown, Inferno. Acto seguido se hizo pública una noticia bastante peculiar relativa a la traducción de la novela. Les proponemos un extracto del artículo publicado al respecto en El Huffington Post:

inferno_dan_brown

«11 personas dos meses trabajando en un búnker de hormigón, con 2 vigilantes para controlarles en todo momento, aislados de toda conexión durante más de 10 horas de trabajo al día y sin permiso para contar a nadie qué estaban tramando allí abajo. Podrían ser los ingredientes del último thriller en llegar a las librerías, pero son sólo parte de la rutina a la que se sometieron por contrato los traductores de las ediciones internacionales del nuevo libro de Dan Brown, Inferno. “Las condiciones del contrato eran buenas y parecía casi una película. Eran sólo dos meses alejado de familia y amigos, así que lo vi como una experiencia bonita e irrepetible”, cuenta por teléfono Aleix Montoro (Barcelona, 1975), traductor al castellano de Inferno. […]”Sabíamos que la rutina sería de trabajar y trabajar. El espacio estaría abierto de 9 de la mañana a 9 de la noche y que luego dormiríamos en un hotel. Lo que no sabíamos era cómo nos las arreglaríamos con las cosas de la vida cotidiana, como comer y cenar, ni dónde estaba la sala secreta ni el grado de vigilancia que tendríamos”, explica Montoro. […] Su lugar de trabajo estaba en los sótanos del edificio de Mondadori en Milán, una construcción de hormigón del fallecido arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. “En cuanto vimos la sala todos la llamamos al momento búnker, porque aunque tenía una ventana también miraba a muros de hormigón”, dice. Allí entraban sin móvil y no tenían internet. Era la ‘zona secreta’, con dos vigilantes siempre presentes, donde pasaron dos meses, de febrero a abril, de 9 de la mañana a 9 de la noche y de lunes a domingo. Podían hablar entre ellos y hacer cuantas pausas quisieran para descansar, ir al baño, fumar, comer o pedir el móvil para llamar por teléfono fuera de la sala. Todos sus movimientos de entrada y salida quedaban registrados en un cuaderno por los vigilantes.»

La revista italiana TV Sorrisi e Canzoni publicó una entrevista a los traductores, realizada poco antes de que dejasen definitivamente el búnker. Resumiendo y agrupando las respuestas de estos profesionales, podemos decir que la oportunidad de trabajar junto con otros compañeros fue valorada positivamente, aunque al principio resultara raro y algo incómodo para personas que están acostumbradas a traducir solas en sus casas (cada uno con sus costumbres y manías: descalzos, fumando, con la música muy alta etc.). Lo que más echaron de menos fueron la familia y la libertad, cosa esta última a la que todos los trabajadores freelance otorgan un valor inconmensurable. Y lo primero que tenían pensado hacer al volver a sus casas, a parte de disfrutar de sus seres queridos o recuperar las mascotas dejadas al cuidado de algún familiar, eran todas actividades relacionadas con el descanso y el relax.

Acostumbrados a largas horas de trabajo solitario y a veces monótono, nuestra primera emotiva reacción fue pensar que también los traductores podemos “vivir peligrosamente”, pero nos duró poco: nos tememos que todo esto haga parte de una más que planeada operación de marketing.

Fuentes: huffingtonpost.es/2013/05/17/inferno-dan-brown
sorrisi.com/2013/04/23/dan-brown-la-parola-ai-traduttori-di-inferno


Traducción y periodismo

«Si la información periodística es una mediación entre los hechos y los receptores, tal mediación resulta doble en el caso de los textos traducidos. […] La traducción, y más en este tiempo, es trabajo periodístico que no puede encomendarse a cualquiera. […] En ellos (los textos periodísticos) se producen parecidas dificultades a las de cualquier traducción agravadas por un número considerablemente mayor de “falsos amigos”. No sólo por las proximidades aparentes y peligrosas de los significantes y significados sino por el clima de proximidad (también aparente y más peligrosa todavía) de las realidades representadas. Todo nos “suena”, todo nos es “familiar”, todo parece estar tan cerca…» [Bernardino M. Hernando, artículo Traducción y periodismo o el doble y misterioso escepticismo, revista Estudios sobre el Mensaje Periodístico de la Universidad Complutense de Madrid, año 1999].

periodismo_traduccion

Sabemos perfectamente que la traducción no es una ciencia cierta, que los traductores somos humanos (porque no, las máquinas no traducen) y por lo tanto tenemos días malos y cometemos errores. Aun así, las malas traducciones en los periódicos nacionales (normalmente de artículos escritos originariamente en inglés) últimamente han aumentado de forma considerable, cosa que no creemos se pueda achacar a un sinfín de días malos de los traductores. A nuestro parecer, no se están invirtiendo los suficientes recursos en este tipo de actividad y es una situación que nos resulta alarmante, teniendo en consideración el papel de los periódicos como medios de difusión del lenguaje.

Por esta razón un bravo al diario El País por el artículo publicado el 2 de junio, en que se citan los reproches de los lectores en relación a algunas malas traducciones aparecidas en el periódico. La frase que cierra el primer párrafo: « Todo ello muestra la necesidad de una mayor atención a estos procesos», nos deja la esperanza de que no se trate de una mera recopilación de críticas, sino que signifique una toma de conciencia acerca de la necesidad de cuidar las traducciones. Al fin y al cabo, el objetivo principal de estos medios de comunicación debería ser transmitir noticias e informaciones de forma fiel y fiable.

Pueden leer el artículo completo en la versión digital de El País:

http://elpais.com/elpais/2013/05/31/opinion/1370022496_662499.html

Fuentes: pendientedemigracion.ucm.es/info/emp/Numer_05/5-4-Inve/5-4-3.htm
elpais.com/elpais/2013/05/31/opinion/1370022496_662499.html